El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado sustancialmente a la baja sus pronósticos de crecimiento para la economía mundial en 2022 y 2023 como consecuencia del impacto de la guerra en Ucrania, el endurecimiento de la política monetaria para calmar la inflación y el impacto de la Covid-19 en China, advirtiendo de que los riesgos se inclinan a la baja y hacen «plausible» un peor escenario con uno de los ritmos de crecimiento mundial más débiles desde los años 70.