La crisis abierta en el Gobierno italiano, después de la dimisión del primer ministro, Mario Draghi, no aceptada por el presidente de la República, Sergio Mattarella, ha llevado a que el diferencial entre el rendimiento exigido al bono italiano a diez años y el ‘bund’, la referencia alemana equivalente, se ampliara hasta máximos desde mediados del pasado mes de junio.